Por qué dejamos de jugar?: La ciencia detrás de ir de jugar con figuras a coleccionarlas

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La siguiente es una traducción del artículo escrito por Denny Watkins en Blastr.com: “Why we stop playing: The science behind moving from playing with toys to collecting them” hecha por mí.


Tengo una memoria muy particular, un poco borrosa, sobre la última vez que jugué con mis juguetes de la infancia. Tenía entre 11 or 12 años, quizás un poco menor, ya era un tiempo desde la última vez que saqué mis G.I. Joes, mis Transformers or mis Tortugas Ninja. Así que fuí a la alfombra marrón frente al televisor, en el sótano de mis padres, como había hecho probablemente mil veces antes, vacié mi caja de juguetes y comencé a jugar.

Excepto que inmediatamente noté algo raro. Leonardo y Destro y Optimus Prime ya no se veian tan vivos como antes. Verlos tirados en el piso, no podía conjurar ni una tonta historia sobre ellos, y no me provocaba organizar pequeñas batallas como antes con todos alineados con sus vehículos. Mis figuras simplemente dejaron de ser divertidas, recuerdo sentirme muy solo.

Probablemente has tenido una experiencia similar en tu niñez. Nos gusta pensar que es parte de crecer, de abandonar las cosas de niños. Pero es dificil discutir que realmente abandonamos a los personajes que amamos en nuestra juventud. Después de todo, la larga cadena de exitosas películas de Marvel, las menos exitosas de DC, la nueva saga de Star Wars (sin mencionar las docenas de otros reboots) deben mucho al hecho que sus audiencias conocían a estas franquicias cuando eran niños. Y por supuesto, hay un gran nivel de interés en los adultos en juguetes y memorabilia — antigua y nueva — que venimos mencionando en Blastr todo el mes.

“¿Dejamos de jugar con nuestros juguetes? O es que cambiamos los juguetes con los que jugamos?” dice Scott Eberie, Ph.D., vice presidente de estudios del hyegi en “The Strong National Museum of Play” y editor de “American Journal of Play”. “Que de los cohetes, carros, circuitos y radiotelescopios? nuestra actitud hacia el juego cambia hacia los instrumentos, y nuestros juguetes se vuelven mas especializados y complejos.”

Retrocedamos y hablemos de por que jugamos con juguetes en primer lugar. Jean Piaget, Psicologo suizo de Twentieth-Century, desarrolló la teoría que el desarrollo cognitivo de los niños se separa en cuatro etapas. Aprendemos lo básico de interacciones con el mundo cuando somos bebés y de ahí desarrollamos progresivamente razonamiento más sofisticado y pensamiento abstracto al entender las relaciones entre nosotros, los demás y los objetos que nos rodean.

Nuestros juguetes nos ayudan a desarrollar esas etapas, pero sirven diferentes funciones en cada una de ellas. Al principio, un león de peluche es sólo un león de peluche, pero luego, una pieza de duplo verde puede representar a la figura de Hulk que no tienes, y luego armar historias con tus juguetes. “Ves a estos niños inventar historias elaboradas, salvajes y divertidas, por que tienen estas nuevas habilidades para juego simbólico e interactivo” dice Travis Langley, Ph.D, profesor de psicología en Henderson State University y autor de Batman y la Psicología.

Un creciente grupo de investicación ha observado cómo el juego facilita tipos de aprendizaje y pensamiento creativo que puede ser perdido en un día de colegio lleno de tablas de multiplicar y pruebas de deletreo. “Es la posibilidad de crear nuevas ideas” dice Hillay Conklin, Ph.D., profesora de educación en DePaul University, quien ha investigado el uso del juego para mejorar los salones de primaria. “Si te pones a pensar en cómo sucede la innovación, es combinando mundos y experimentando”. Que es otra forma de decir, no estaba mal que combines las figuras donde Batman se pelea con Hulk Hogan o Capitan Kirk se muda con Barbie.

El hecho de que muchos de nuestros juguetes estén basados en series de televisión y películas (y ocasionalmente un libro que se volverá película) ayuda a desarrollar ciertas formas de pensar. Desde narrativas pre existentes, podemos usar nuestros juguetes para inventar nuevas historias que saquen a los personajes de sus roles predefinidos — Quizas el malo gana al final, o el bueno y el malo se vuelven amigos.

Juguetes olvidados por décadas

Cuando estamos en el apogeo de la pubertad en la adolescencia, suceden varios cambios psicológicos a la vez que hacen nuestras figuras de acción favoritas menos interesantes. Por un lado, de repente nos interesa tener novio o novia. Fuera de esas relaciones pre-adolescentes, nuestras relaciones con amigos se vuelven mucho más sociales que antes. Por primera vez, sentarse en el sótano jugando con juguetes no puede competir con simplemente salir con tus amigos. (Lo cual explica por que me sentí tan solo el día que mis juguetes dejaron de divertirme).

Además estas en una etapa de desarrollo que Piaget llama “Etapa formal operacional”, donde puedes usar lógica compleja, no tan sólo que A causa B, pero también, que B causa C y C causa D que puede relacionarse con B. Has mejorado la capacidad de tener pensamientos abstractos. “Tu cerebro se pone en el camino de disfrutar el bendito juguete”, dice Langley.

No quiere decir que eras menos imaginativo en la adolescencia, de hecho todo lo opuesto. “En esta etapa no necesitas objetos concretos para representar lo que estabas pensando” agrega Langley. Quizás esos fueron los años donde comenzaste a escribir historias. O el lado artístico de tí comenzó a dibujar personajes originales con historias y motivos rebuscados.

Aún en la adultez, los juguetes de nuestra niñez continúan teniendo un rol en nuestras vidas. Todavía tengo todos mis juguetes de Star Wars, una colección pequeña. Compré el X-wing negro de Poe Dameron el año pasado y está en mi escritorio todavía en su caja. Quizás tienes una repisa llena de He-Man en sus blisters sin abrir, o todos los superheroes de Marvel en Lego en vitrina. Eso cuenta como una forma de juego?

La respuesta, resulta que es “Sí”. “El juego en coleccionar no viene del objeto sentado en la repisa, sino de la búsqueda, la negociación, conocimiento sobre el tema y el suspenso antes de completar la colección, lo cual nunca sucede” dice Eberie. También hay un componente social, vas a convenciones a buscar los siguientes miembros de tu colección, pero además a hacer amigos que tienen la misma pasión.

Eso va para cualquier tipo de colección, desde Arte americano hasta tarjetas de Baseball. Cuando coleccionamos los juguetes que teníamos de niños, nos ayuda a mentener vínculos con el juguetón e imaginativo que solíamos ser. “No es sólo sobre las cosa que tenemos, es sobre la coneccíon con quien eramos y el niño que alguna vez jugó con esto”, dice Langley, agregando que él muestra una colección de 130 batimóviles en su oficina en el campus.

Quizás veas que incluso como adulto, tus juguetes te ayudan a tener esa chispa de inspiración o encontrar una solución creativa a probelmas. Mientras nos metemos en video juegos que nos dejan experimentar todo tipo de experiencias novedosas en mundos digitales, podrías estar ganando algo totalmente distinto si maniobras manualmente tus figuras Mecha.

“Creo que no deberías simplemente comprarlo, deberías jugar con él, ya que es por medio de la interacción que se crea el conocimiento”, dice Conklin. “Por qué no tener un almuerzo de figuras de acción?”.

Y en esta nota, gentilmente abro el X-wing de Poe Dameron de su caja por primer avez. (No surgan por mí coleccionistas serios, no lo compré por su valor futuro). Es un sólido modelo de metal y más pesado de lo que esperaba. No estoy seguro si pretender una pelea de naves en mi oficina ayude a ser mas creativo o productivo, pero sólo hay una manera de averiguar.

Ultra Magnus G1


Personalmente, los últimos años, tal cual dice el artículo comencé a reconstruir mi colección de Transformers. Puedes verla en Lostlight.net